Mas allá de cantar o decir "soy tuyo, te doy mi vida", está el darle todos nuestro sueños, anhelos, metas y talentos a Él....y es que no se trata de nosotros en Él, si no Él en nosotros: Él es el protagonista de nuestras vidas. Una vez leía un blog que hablaba que diferencia tiene el cristianismo de otras religiones, y es que es la única en la que tú no eres el centro, si no Dios.
"Después les dijo a todos: —Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame." (San Lucas 9:23 DHH)
Esa cruz son nuestros deseos, las cosas que nos molestan, que nos hacen caer, nuestras metas...nosotros en sí. En la antigüedad, o mejor dicho, en los tiempos donde se crucificaban las personas, en el momento en que usted cargaba su cruz, usted no tenia voluntad ni propiedad sobre sí mismo, ni decisión sobre su vida, el gobierno la tenía.
Así nuestras vidas le pertenecen a Él y TODOS los días debemos tomar la desición de cargar nuestra cruz(Lucas 9:23b). Y saben que es lo mas impresionante? Que el dueño de nuestras vidas no es NADA convencional, las situaciones que nos pasan que Él usa para glorificarse la mayoría del tiempo no son para nada lo que esperamos, pero, gloria a Dios por eso! Él es soberano, y nuestra vida es de Él. Nuestras familias, nuestro cónguyuge, nuestras posesiones están en sus manos. (Mateo 10: 37-38)
Si no podemos dejar el orgullo a un lado, y lo ponerlo a Él en primer lugar, no somos dignos de Él. (Mateo 10:38)
¿Suena difícil?, lo es.

